Saturday, April 12, 2008

En manada

Los veo danzar en la noche. Se mueven oscuros, por los lindes de la pequeña ciudad. Pinceladas de pelos más oscuros que el fondo nocturno, algunas dentelladas plateadas y ojos blancos como chispas o fogonazos. Un desfile de patas cortas y apretadas, y oleajes rítmicos de pelos negros y azules. La manada de hocicos húmedos y bocas vaporosas se traslada en zig zag por las calles y veredas. Los veo en una esquina olisquear bolsas rotas y arrancar trozos de deshechos. Los veo zambullirse en las acequias y aparecer allá, dibujarse bajo la luz de ese farol, detrás de la rueda de un Peugeot.

Son manchas pisando las veredas torcidas. Son siluetas deformes en los charcos fríos. Son formas en la noche, formas oscuras que resoplan y caminan con sus almohadillas negras y gastadas, pisando el mundo oscuro que no gira, pero cambia bajo sus patas.

Los veo desaparecer y aparecer, sin que el tiempo forme parte de sus vidas, sin poder verme a mí en la noche, aparecer o desaparecer, sin ser siquiera sombra (ya no digamos luz), sin ser noche, pero de alguna forma sintiendo que soy parte de la misma manada.