Wednesday, June 17, 2009
Pseudodiseñadores
Hace mucho que no ando por acá. Siempre aparece alguien dispuesto a perder horas de su vida (horas que, seamos sinceros, tampoco las aprovecharía en otra cosa) para enojarse con uno. Bienvenido seas, oh pseudodiseñador frustrado!
Tuesday, June 09, 2009
Wednesday, April 15, 2009
Tuesday, March 10, 2009
De golpe, y sin pedir permiso, muchas cosas decidieron cambiar. Cedieron a otras que venían detrás, empujando. Una estructura que no era muy fuerte, se dejó tirar abajo. Para que un nuevo mundo naciera. Para que un pequeño, imperceptible nuevo mundo tomara forma.
Y ahora me toca mirar hacia ningún lugar y hacia todos los lugares a la vez. Buscando un espacio donde agarrarme, mientras todo se desplaza, mientras todo se arremolina. Ver cuál es mi tren entre los millones que se agitan abajo, y luego soltarme, dejarme caer.
Algo es seguro: cualquier tren, cualquier recorrido que elija, no será recto y sin interrupciones. Hace tiempo ya que las personas nos perdimos. Hace tiempo que no valemos lo que vale siquiera la moneda del Norte. Estaremos en esa confusión (que es la vida de cada uno de nosotros, cada milésima de segundo, solapadas como estrellas y galaxias apiñadas en el comienzo del mundo), y no duraremos mucho. Vamos a desaparecer en cualquier momento, por la razón más estúpida, la idea más absurda y el fundamento menos claro.
Vamos a dejar de ser por aquellos que ciegamente nos atropellan, por los que superaron nuestra forma de vivir, se adaptaron mejor a este ojo de la tormenta, y ahora son los Reyes de la Cuadra. Su título de nobleza les va a permitir hacer con nosotros lo que se les antoje. No habrá futuro, manos, perdón, angustias, dolor, nada que frene lo que ya empezó y que, hasta empeorar más, no va a parar.
Y ahora me toca mirar hacia ningún lugar y hacia todos los lugares a la vez. Buscando un espacio donde agarrarme, mientras todo se desplaza, mientras todo se arremolina. Ver cuál es mi tren entre los millones que se agitan abajo, y luego soltarme, dejarme caer.
Algo es seguro: cualquier tren, cualquier recorrido que elija, no será recto y sin interrupciones. Hace tiempo ya que las personas nos perdimos. Hace tiempo que no valemos lo que vale siquiera la moneda del Norte. Estaremos en esa confusión (que es la vida de cada uno de nosotros, cada milésima de segundo, solapadas como estrellas y galaxias apiñadas en el comienzo del mundo), y no duraremos mucho. Vamos a desaparecer en cualquier momento, por la razón más estúpida, la idea más absurda y el fundamento menos claro.
Vamos a dejar de ser por aquellos que ciegamente nos atropellan, por los que superaron nuestra forma de vivir, se adaptaron mejor a este ojo de la tormenta, y ahora son los Reyes de la Cuadra. Su título de nobleza les va a permitir hacer con nosotros lo que se les antoje. No habrá futuro, manos, perdón, angustias, dolor, nada que frene lo que ya empezó y que, hasta empeorar más, no va a parar.
Saturday, February 28, 2009
Descartable.
Encender el monitor, escuchar el zumbido ciego. Noche. Prender mdzol, pelear entre Jaque y sus mentiras, entre MDZol y sus mentiras, la prensa pseudoamarillista que nos intoxica. Como Jaque. Como todos. El celular de $950 que por suerte no compré pero del que no me puedo deshacer. Es una estafa al intelecto. Es basura. Amputa miembros y masa cerebral a hachazos limpios. Nos aplastan contra el asfalto con toda esta información berreta, tecnología berreta, políticas berretas. Nuestro mundo de plástico, calor, más humedad que antes y sobre todo, cosas berretas. Descartables.
¿Para qué te voy a explicar si ya sabés? Es mejor meternos en juegos de palabras para desviar la atención de lo más simple. Confundamosnos en un mar de SMS, redactores con falta de ortografía, políticos "caretas", empresarios Bold, pornografía juvenil, "coreos", "trabas", "famosos".
El mapa del delito. Los enajenados con Jaque porque de algún lado tienen que morder. Los que van detrás olisqueandoles los cuartos traseros. Los que se quedan en frente tirando balines. La publicidad de productos que trata de meter a todos dentro de la misma bolsa: para vos, para el que se toca la nariz, para el que se rasca el culo, para el que se ve una porno, para el que se ve dos. Berreta. Nos movemos entre los tironeos de los demás. Somos esa tela que se resiente, se deshilacha y se divide mientras los que se llevan el poder al buche nos tironean hasta descosernos. Somos las olas estrellándonos contra una costa, contra la otra. Mareados, estúpidos, sordos, y sobre todo, mudos.
¿Para qué te voy a explicar si ya sabés? Es mejor meternos en juegos de palabras para desviar la atención de lo más simple. Confundamosnos en un mar de SMS, redactores con falta de ortografía, políticos "caretas", empresarios Bold, pornografía juvenil, "coreos", "trabas", "famosos".
El mapa del delito. Los enajenados con Jaque porque de algún lado tienen que morder. Los que van detrás olisqueandoles los cuartos traseros. Los que se quedan en frente tirando balines. La publicidad de productos que trata de meter a todos dentro de la misma bolsa: para vos, para el que se toca la nariz, para el que se rasca el culo, para el que se ve una porno, para el que se ve dos. Berreta. Nos movemos entre los tironeos de los demás. Somos esa tela que se resiente, se deshilacha y se divide mientras los que se llevan el poder al buche nos tironean hasta descosernos. Somos las olas estrellándonos contra una costa, contra la otra. Mareados, estúpidos, sordos, y sobre todo, mudos.
Monday, January 26, 2009
Cuando ya sea demasiado tarde
Los vas a ver venir. Bajando, cabizbajos, caminando por la ciudad. No muchos. Un puñado triste y gris traspasando el calor del cemento. Algún nieto habrá pensado ayer sobre la vida, sobre el trabajo, sobre el tiempo. Los ves llegar, entrar, con sus ojos llenos de recuerdos húmedos.
Al menos uno de ellos recuerda tan pocas cosas. Tan poco. Vivir tanto para que después recuerden tan poco. Al final, sólo unas pocas situaciones, algunas sonrisas, un poco de helado casero, tardes en el patio de tu casa. Casi es todo. Porque hay cosas que no se recuerdan, se viven, traspasan, se sienten. Pero los recuerdos, ahí, en la Cuarta Sección, no son muchos. Tal vez sea bronca, odio, culpa, lo que llena sus ojos hasta que se rebalsan. Dar todo lo que tenés en vida, y sólo un puñadito de personas viéndote cuando ya no sos, cuando ya es tarde.
La última visita de tus hijos y nietos es en un lugar pequeño, lleno de ornamentos religiosos. Y te ven muy cambiada. Más allá del tiempo, de los días que pasaron sin que te volvieran a ver. Uno de tus nietos trata de pensar en lo injusto. En lo injusto de haber recibido tanto de vos y él no poder darte nada a cambio. ¿Lo ves? Ahora van a ser frases injustas arrinconadas en un cuadradito en el diario. ¿Qué caso tiene? O flores de ocasión desparramadas en un agujero en la pared, porque ya no hay tierra para que reposes. Porque no te van a enterrar, te van a guardar en un primer piso, rodada de nadies.
Entonces es cuando ves que todo lo que fuiste termina en este punto exacto, donde algunos tratan de no mirarte. Y también termina antes. Porque parece que cuando una persona comienza a convertirse en huesos, los demás se alejan. ¿Es justo? ¿Cuál es la medida de lo justo? Desde el momento en que nacemos, todo el tiempo estamos a punto de morirnos. Sortear la muerte hasta donde se pueda. Vivir corriendo hacia adelante, acelerado, para no escuchar los pasos que vienen detrás. O simplemente estar ahí, ocupando un lugar y dejándolo vacío para que otros lo ocupen. Aunque dirán que serás irremplazable. Con lágrimas te van a decir que fuiste especial.
Y no es que no lo hayas sido. Simplemente es que ya es tarde. Tarde para decirte todo. Lo que tu nieto piensa es que no hay remedio ni en el recuerdo. Tus hijos desperdigados, solos, tristes. Resulta que la vida no resulta, a veces. Tu nieto no puede mirar la imagen tuya, porque no sos vos, ¿ves? Es un disfraz, es mármol, es un bosquejo. Después podrá ponerse melancólico, tapar su culpa diciendo que recordar tu sonrisa es recordarte eternamente. ¿Pero cuál es el punto? Un par de infelices en un garage, mirando una foto en relieve de lo que alguien casi no fue.
Después será llevarte en manijas por el camino de tierra, por el calor. Será recordar cosas que antes no estaban, hacer foco sobre polvorientas imagenes. Correr por el patio de tierra, lleno de plantas y mariposas gigantes. Será mirar nombres en las piedras y no reconocer ninguno. Ni siquiera el idioma. Será caminar mareado, pisándose la sombra. Será un auto largo un día de verano hacia un hueco que se privará de luz, hasta que ya nadie sepa quién, por qué, cómo.
Y no es justo. Y es tu nieto el que no sabe. No sabe cómo pedirte disculpas, cómo decirte que te extraña y cómo decirte que agradece todo lo que hiciste, todo lo que fuiste y todo lo que soportaste. Son los pocos que pastan sobre tu imagen los que no saben qué hacer. Son algunos los que repentinamente recobran la cordura y la entereza, los que se transforman en personas por un chispazo de tiempo, y prometen cambiar, vivir la vida de otra forma, ser más, ser mejores, justo cuando el sol declina, justo cuando ya es demasiado tarde.
Al menos uno de ellos recuerda tan pocas cosas. Tan poco. Vivir tanto para que después recuerden tan poco. Al final, sólo unas pocas situaciones, algunas sonrisas, un poco de helado casero, tardes en el patio de tu casa. Casi es todo. Porque hay cosas que no se recuerdan, se viven, traspasan, se sienten. Pero los recuerdos, ahí, en la Cuarta Sección, no son muchos. Tal vez sea bronca, odio, culpa, lo que llena sus ojos hasta que se rebalsan. Dar todo lo que tenés en vida, y sólo un puñadito de personas viéndote cuando ya no sos, cuando ya es tarde.
La última visita de tus hijos y nietos es en un lugar pequeño, lleno de ornamentos religiosos. Y te ven muy cambiada. Más allá del tiempo, de los días que pasaron sin que te volvieran a ver. Uno de tus nietos trata de pensar en lo injusto. En lo injusto de haber recibido tanto de vos y él no poder darte nada a cambio. ¿Lo ves? Ahora van a ser frases injustas arrinconadas en un cuadradito en el diario. ¿Qué caso tiene? O flores de ocasión desparramadas en un agujero en la pared, porque ya no hay tierra para que reposes. Porque no te van a enterrar, te van a guardar en un primer piso, rodada de nadies.
Entonces es cuando ves que todo lo que fuiste termina en este punto exacto, donde algunos tratan de no mirarte. Y también termina antes. Porque parece que cuando una persona comienza a convertirse en huesos, los demás se alejan. ¿Es justo? ¿Cuál es la medida de lo justo? Desde el momento en que nacemos, todo el tiempo estamos a punto de morirnos. Sortear la muerte hasta donde se pueda. Vivir corriendo hacia adelante, acelerado, para no escuchar los pasos que vienen detrás. O simplemente estar ahí, ocupando un lugar y dejándolo vacío para que otros lo ocupen. Aunque dirán que serás irremplazable. Con lágrimas te van a decir que fuiste especial.
Y no es que no lo hayas sido. Simplemente es que ya es tarde. Tarde para decirte todo. Lo que tu nieto piensa es que no hay remedio ni en el recuerdo. Tus hijos desperdigados, solos, tristes. Resulta que la vida no resulta, a veces. Tu nieto no puede mirar la imagen tuya, porque no sos vos, ¿ves? Es un disfraz, es mármol, es un bosquejo. Después podrá ponerse melancólico, tapar su culpa diciendo que recordar tu sonrisa es recordarte eternamente. ¿Pero cuál es el punto? Un par de infelices en un garage, mirando una foto en relieve de lo que alguien casi no fue.
Después será llevarte en manijas por el camino de tierra, por el calor. Será recordar cosas que antes no estaban, hacer foco sobre polvorientas imagenes. Correr por el patio de tierra, lleno de plantas y mariposas gigantes. Será mirar nombres en las piedras y no reconocer ninguno. Ni siquiera el idioma. Será caminar mareado, pisándose la sombra. Será un auto largo un día de verano hacia un hueco que se privará de luz, hasta que ya nadie sepa quién, por qué, cómo.
Y no es justo. Y es tu nieto el que no sabe. No sabe cómo pedirte disculpas, cómo decirte que te extraña y cómo decirte que agradece todo lo que hiciste, todo lo que fuiste y todo lo que soportaste. Son los pocos que pastan sobre tu imagen los que no saben qué hacer. Son algunos los que repentinamente recobran la cordura y la entereza, los que se transforman en personas por un chispazo de tiempo, y prometen cambiar, vivir la vida de otra forma, ser más, ser mejores, justo cuando el sol declina, justo cuando ya es demasiado tarde.
Friday, January 09, 2009
Surfing Shile
No se pierdan la oportunidad de surfear, si la tienen.
Es una de las cosas más agradables que he vivido.




Es una de las cosas más agradables que he vivido.
Subscribe to:
Posts (Atom)

